Un día Extracualuchi fue con ella a una casa, según todo el barrio “la casa del vecindario abandonada”. Ellos visitaron la casa a las tres de la mañana. Extracualuchi entró con ella al comienzo, no pasaba nada, pero después comenzó a chillar la puerta como si la hubieran movido. Después subieron los dos a mirar y ella se asustó mucho y dijo: -Me voy. -No, tú dijiste que me ibas a acompañar– dijo Extracualuchi. -No, me dio mucho miedo- dijo ella. -No seas falsa- dijo Extracualuchi. Y Extracualuchi se fue corriendo hacia la puerta. -Déjame salir- dijo ella. -¡No!- respondió Extracualuchi. -Me voy. ¡Quítate de la puerta estúpido!- dijo ella. -¡Nadie me habla así!- dijo cerrando la puerta. Te vas a quedar condenada a cuidar la casa por la eternidad, pero sufriendo el miedo de estar aquí- dijo Extracualuchi y desapareció.
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